Con el reciente fallo de la Sala Constitucional a favor de la autorización para formar especialistas médicos en universidades privadas, las
diferentes entidades académicas deben tener claro un panorama de metas y programas para hacerle frente a esta situación. La comunidad
neurocientífica del país y en especial la Asociación Costarricense de Ciencias Neurológicas está en la obligación de conocer a profundidad
las implicaciones de dicho fallo. Además, debe tener una clara posición en caso de que las especialidades neurocientíficas se empiecen a
ofrecer a nivel privado.
La sentencia de la Sala Constitucional salió el pasado 13 de mayo del 2015. Mediante ésta, se declara inconstitucional la omisión de la CCSS
de suscribir acuerdos con las universidades privadas que tengan el potencial para formar especialistas. La acción de inconstitucionalidad la
interpuso hace tres años la Universidad de Ciencias Médicas ante el hecho de que la única institución de enseñanza superior avalada por la
CCSS para la formación de especialistas era la Universidad de Costa Rica. También influyo posteriormente, claro está, el fracaso rotundo del
proyecto de esta Universidad por formar especialistas en centro médicos privados.
Para darle una perspectiva histórica, el programa actual para la formación de especialistas está a cargo del Sistema de Estudios de Posgrado
(SEP) de la Universidad de Costa Rica. El SEP existe desde 1997. Desde entonces ha seleccionado a los candidatos para especialistas mediante
dos etapas evaluativas; la primera examinando estrictamente los conocimientos de medicina general y la segunda inspeccionando la
aptitud y los conocimientos del médico para iniciar la formación en determinada especialidad. Ambos procesos tienen una constante revisión
por el SEP. Una vez que el candidato supera ambas pruebas y logra incorporarse a una residencia, el SEP vigilará que un comité director
realice un entrenamiento diario del residente y velará por que él mismo evalué periódicamente al especialista en formación para asegurar su
calidad humana y científica.
Sin embargo, en los últimos años, la Universidad de Costa Rica y El Programa de Especialidades Médicas del SEP, y por que no, la CCSS,
encontraron fieros enemigos en el afán de lucro de muchos y en el semillero de la mediocridad germinado en el sin número de universidades
privadas que ofrecen la carrera de medicina en el país. Muchas veces, estos centros convertidas en casas de estafa para muchos jóvenes
que empeñan sus limitados recursos económicos a cambio de una formación que no les permite ni siquiera optar por los puntos mínimos
requeridos en la primera etapa.
Estos detractores, incapaces de plantear argumentos académicos de peso que demuestren la supuesta inoperancia del Programa de Especialidades
Médicas, recurrieron a la madre de todas las bajezas: la mentira. Hicieron creer a la ciudadanía, que el Sistema - que ha permitido
la formación por mas de 30 años de los especialistas que hoy atiende con creces a la población nacional- esta viciado en su proceso de
selección. Fingen Ignorar la verdad a propósito, con el único afán -como lo hicieron con la creación de las múltiples Escuelas de Medicina
- de llenar sus bolsillos. Ahora tienen el argumento de que la CCSS requiere un numero mayor de especialistas, sin considerar que esos
especialistas requieren de un proceso de formación basado en la excelencia, que lamentablemente para ellos, el dinero no puede comprar.
Como comunidad científica debemos garantizar la calidad de los profesionales en ciencias neurológicas. Ante todo, la ACCN debe velar por
la calidad y nunca por la cantidad.
Dr. Huberth Fernández Morales y Dr. Randall Pérez Rojas
Editores de Neuroeje |